miércoles, 9 de septiembre de 2015

Consejos para mirar un cuadro

Consejos para mirar un cuadro
Cada vez son más personas que se interesan por el arte. Sin duda, si tienes verdadera curiosidad un curso de pintura en Fuenlabrada como el que impartimos en nuestra academia puede ser una gran idea. En ocasiones nos encontramos con personas que no tienen apenas conocimiento de arte. Nunca es tarde para aprender. Y una forma de hacerlo es con la ayuda de profesionales. Esta nueva entrada puede ser un primer paso, por eso te vamos a explicar cómo debes mirar un cuadro.
El tema del cuadro es importante, aunque puede no ser lo principal. Es posible encontrar temáticas similares pero tratadas de maneras completamente distintas.
La composición es fundamental para atraer la mirada del espectador, que resulte agradable a la vista.
El dibujo es la base de cualquier cuadro y es lo que los artistas aprenden en primer lugar. Eso no quiere decir que sea perfecto, ya que debe estar en función del color, etc.
El color es otro de los aspectos importantes de cualquier composición, ya que tiene un peso muy grande en el significado del cuadro y en la percepción que tiene la persona que lo está viendo.
La técnica es otro de los aspectos a tener en cuenta y que mostrarán la maestría del artista.
Por último, el estilo te dará pistas a la hora de observar y juzgar un cuadro, ya que en función del estilo se debe observar con unos ojos determinados.
Si te interesa el mundo del arte y quieres probar tus capacidades no dudes en acercarte a nuestro centro. Un curso de pintura en Fuenlabradapuede hacer que descubras una nueva afición y una habilidad oculta.

Además, en la Academia de Pintura Punto de Fuga puedes disfrutar de obras de calidad que exponemos en nuestra galería de arte. 
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Evaristo Palacios, Pintor

“La pintura de Evaristo Palacios (Torrecillas de la Tiesa, Cáceres, 1956) recoge la luz de y el color del entorno con gran delicadeza, descubriendo en los más variados rincones la belleza de lo cotidiano. De esta manera, canales, aguas recogidas, tejados, viejas callejuelas y herrumbrosas casas, se convierten en el punto de arranque de una reflexión plástica que no se fija en el dato visible para copiarlo, sino para reinterpretarlo según una personal escala de valores tonales.
Sus paisajes no recogen el perfil duro de las formas ni la uniformidad de sus colores. Al contrario, intentan reflejar la sutil neblina que las envuelve en el complejo momento del cambio, donde la luz vira hacia otros modos y los colores se desintegran en un complejo abanico de tonalidades. Y todo ello lo consigue el artista cacereño con una ejemplar utilización de ocres, azules y blancos, sabiamente elaborados y dispuestos sobre el lienzo.
Este modo que venimos describiendo otorga a la pintura una poderosa sugerencia o capacidad evocadora, cargada de silencios nunca rotos por la presencia humana. Podría decirse que el autor limpia la mirada de todo elemento anecdótico y se centra en la esencia del paisaje que, como tamizado por la experiencia fugaz del recuerdo, se revela con la presencia de lo verídico. Pues si bien la pincelada descompone en ocasiones determinados aspectos
de la composición, siempre permanece inmutable la estructura sintética de lo observado.”

Carlos Delgado - El Punto de Las Artes - Nº 797 septiembre, 2005